¿Qué pasaría si un hipopótamo decidiera quedarse con toda la comida para él? Esa es la premisa de El hipopótamo Carlos, el nuevo cuento infantil de Matías Nemeth, una entretenida aventura ambientada en la selva africana que invita a los más pequeños a descubrir, a través de una historia cercana y divertida, que nuestras decisiones tienen consecuencias y que compartir siempre será mejor que quererlo todo para uno mismo.
Carlos es un hipopótamo grande y fuerte que ha tomado una decisión aparentemente sencilla: quedarse con toda la comida. Para asegurarse de que nadie pueda quitársela, decide esconderla en una cueva secreta, pero su plan pronto comienza a traerle consecuencias inesperadas. A través de esta aventura, el cuento aborda el egoísmo sin recurrir a sermones, permitiendo que los niños comprendan las consecuencias de sus acciones mientras acompañan a un protagonista simpático, torpe y fácil de reconocer.
La historia nació de una situación cotidiana en la familia de Matías Nemeth. Después de que sus hijos discutieran por los dulces de una piñata, el autor decidió transformar el momento en un cuento en lugar de reprenderlos. Así apareció Carlos, un hipopótamo que acaparaba toda la comida y la escondía para sí. La historia cumplió su objetivo de una manera inesperada: los niños comenzaron a preguntarse por qué al personaje le ocurrían ciertas cosas y, con ello, surgió una conversación sobre el egoísmo y sus consecuencias.
Ingeniero civil industrial de 39 años y dedicado desde hace una década al mundo comercial y a la dirección de empresas de tecnología, Nemeth llegó a la literatura infantil a través de la paternidad. Las historias comenzaron como una solución improvisada para acompañar la rutina de dormir de sus hijos, especialmente cuando se acabaron los cuentos disponibles en casa. Al ver que sus hijos pedían una y otra vez “el del hipopótamo”, comenzó a grabar las historias que inventaba y posteriormente a transcribirlas.
El hipopótamo Carlos forma parte de un universo más amplio creado por el autor, quien ya tiene escritos otros 24 cuentos dentro de la serie Las Amistades de Emi y Atín, con cerca de 30 personajes. Para esta historia, el hipopótamo resultó ser el protagonista ideal: su tamaño, fuerza y gran capacidad para comer permiten que los niños comprendan rápidamente la idea de acaparar, mientras su carácter simpático y algo torpe facilita que puedan identificarse con él antes de descubrir que está tomando una mala decisión.
El proceso creativo conserva el origen oral de estas historias. Los cuentos eran inventados e improvisados sin conocer necesariamente su final, y su primera prueba ocurría directamente frente a los niños: si la historia no lograba atraparlos, la atención desaparecía rápidamente. Llevarlas al papel significó un nuevo desafío, especialmente porque pausas, cambios de tono y otros recursos de la narración oral debían transformarse en palabras.
Más que entregar una moraleja de manera directa, Nemeth busca que Carlos se convierta en una referencia compartida entre padres e hijos. En su propia familia ya ocurrió: cuando alguno actúa de manera egoísta, sus hijos simplemente dicen “Hipopótamo Carlos”, y todos comprenden inmediatamente lo que significa. Esa es precisamente la experiencia que el autor espera replicar en otros hogares: que un cuento pueda abrir conversaciones y ayudar a abordar comportamientos difíciles de una manera cercana, sin necesidad de convertirlos en un reto.
El hipopótamo Carlos es así una invitación a leer, conversar y aprender juntos, demostrando que incluso una discusión por dulces puede convertirse en una gran historia y que, a veces, un hipopótamo que quiere tenerlo todo puede enseñarnos que compartir también es una forma de crecer.




