“Vive un poco. Vive mucho.”

Ese parece ser el hechizo que Practical Magic 2 quiere dejarnos.

Ya en cines, la película marca el esperado regreso de Sally y Gillian Owens, casi 30 años después de que las conociéramos. Y quizás por eso, su historia no necesita apurarse. La película comienza con calma, reencontrándose con sus personajes y con ese universo donde lo cotidiano, lo romántico y lo sobrenatural siempre han convivido con absoluta naturalidad.

Puede sentirse lenta al comienzo. Pero cuando encuentra su ritmo, la magia crece, los conflictos se multiplican y las sorpresas continúan hasta los créditos.

Su mayor acierto, sin embargo, estaba ahí desde el principio: Sandra Bullock y Nicole Kidman.

La química entre ambas permanece intacta. Sally y Gillian vuelven a discutir, protegerse, incomodarse y quererse con una naturalidad que hace difícil creer que hayan pasado casi tres décadas. Es como si nunca hubieran dejado de ser hermanas.

Y eso importa, porque Practical Magic nunca fue solamente una historia sobre brujas. En el centro siempre estuvo la familia: las mujeres Owens, aquello que heredan unas de otras y esa particular forma de enfrentarse juntas a lo imposible.

Las nuevas incorporaciones entienden ese espíritu. Joey King y Maisie Williams representan una nueva generación sin quitarles el centro emocional a Bullock y Kidman.

Y luego está Lee Pace, quien aporta sensibilidad y tacto a un personaje que fácilmente podría haber quedado reducido a una función dentro de la historia. Su presencia tiene calidez y vulnerabilidad, y termina siendo una de las adiciones más agradables de esta nueva etapa.

Hay humor, romance, nostalgia y suficiente novedad para que el regreso no se sienta simplemente como una repetición. Sobre todo, hay algo reconfortante en volver a ver a estas mujeres juntas y descubrir que crecer no significa necesariamente dejar atrás aquello que fuimos.

A veces significa regresar con otra historia, otras heridas y otra manera de mirar la vida.

Vive un poco. Vive mucho.

Porque después de casi treinta años, las hermanas Owens todavía tienen magia que compartir.

Y esta vez, puedes volver a encontrarlas en cines.