En Delta, cada detalle de la experiencia de viaje está diseñado para ayudar a los clientes a conectarse con el mundo que los rodea. Esta filosofía es el eje central del nuevo programa de vinos de la aerolínea, una selección cuidadosamente curada que combina productores icónicos de Napa Valley con reconocidas regiones vitivinícolas de todo el mundo, y que comenzará a servirse a bordo a partir del 1 de octubre de 2026.
Además, a partir de la positiva recepción de los clientes al Champagne Taittinger, servido en Delta One en vuelos internacionales, la prestigiosa casa francesa de champán está disponible de cortesía en los Delta One Lounges y próximamente estará presente en todas las experiencias Delta One, incluidas las rutas dentro de Estados Unidos, a partir del 1 de octubre.
Íconos de California, clásicos internacionales
Tras evaluar 1 600 vinos hasta llegar a una impecable selección de 13 etiquetas de 11 bodegas asociadas, el renovado portafolio está diseñado para conectar tanto con los amantes del vino más experimentados como con quienes buscan descubrir nuevos sabores.
La nueva propuesta refleja la visión en evolución de Delta: hacer que el vino sea más accesible, versátil y profundamente conectado con las personas, los lugares y la dedicación artesanal que hay detrás de cada botella.
“El vino tiene el poder de contar historias de una manera única y personal”, señaló Stephanie Laster, directora general de Experiencia a Bordo. “Nuestro objetivo era crear un programa que ofreciera una calidad excepcional, haciendo al mismo tiempo que el vino fuera más cercano y atractivo. Cada etiqueta de esta selección permite conectar a los clientes con destinos extraordinarios, enólogos apasionados y experiencias significativas que van mucho más allá de la copa”.
El programa fue desarrollado en colaboración con Andrea Robinson, Master Sommelier, quien ha trabajado junto a Delta durante más de dos décadas para crear uno de los programas de vinos más reconocidos de la industria aérea. Juntos y, por primera vez, Delta y Robinson abrieron el proceso de selección de esta colección a los miembros de SkyMiles, quienes participaron en catas a ciegas. El objetivo era garantizar que la selección final no solo fuera del agrado de los expertos en vino, sino también de los clientes que disfrutarán de estos vinos a bordo.
“Nuestros clientes ayudaron a dar forma a este programa, y es algo de lo que estamos increíblemente orgullosos”, señaló Laster. “Esto refleja el compromiso más amplio de Delta con escuchar, innovar y crear experiencias que realmente conecten con los viajeros”.
Napa Valley y sus alrededores son protagonistas del nuevo portafolio de vinos de Delta One, destacando una región reconocida mundialmente por combinar tradición, innovación y hospitalidad. La selección reúne etiquetas emblemáticas como Silver Oak, Trefethen Family Vineyards, St. Supéry, Crossbarn by Paul Hobbs y Freemark Abbey, además de Patz & Hall, de Sonoma, que representan distintas expresiones del territorio, la viticultura y el trabajo de generaciones de productores. Cada vino estará disponible por períodos de seis o doce meses, según la etiqueta y la ruta, permitiendo a los pasajeros descubrir tanto clásicos reconocidos como nuevas propuestas a bordo.
Una selección pensada para disfrutar del vino a 35 000 pies de altitud
En esencia, el programa de vinos de Delta está diseñado para eliminar la intimidación que muchas veces se asocia al vino, reemplazándola por curiosidad y combinándolo con una amplia variedad de platos y ocasiones gastronómicas a bordo.
“El vino es entretenido”, señaló Robinson. “No es necesario conocer a los productores, las añadas o la terminología del vino para disfrutar de una buena copa. La belleza de viajar está en descubrir, y el vino puede ser una parte maravillosa de ese viaje”.
El programa Sky Sommelier de Delta, pionero en la industria y el primero de su tipo, garantiza que los líderes de los equipos de auxiliares de vuelo reciban una capacitación especializada para ofrecer una hospitalidad de primer nivel y elevar la experiencia del vino a bordo, especialmente para aquellos pasajeros que puedan tener preguntas sobre las distintas opciones disponibles.
Sin embargo, seleccionar vinos para una aerolínea requiere un enfoque diferente al de elegir vinos para un restaurante.
A 35 000 pies de altitud, la menor humedad y la presión de la cabina pueden afectar la forma en que se perciben los aromas y sabores. Los vinos que se destacan en tierra no necesariamente ofrecen la misma experiencia en el aire. Por eso, cada vino que se considera para el programa de Delta pasa por un riguroso proceso de evaluación, enfocado en su desempeño en las condiciones particulares de un vuelo.
Frescura, equilibrio, fruta expresiva, textura y versatilidad para acompañar distintos platos son características imprescindibles.
“Nuestros clientes esperan una experiencia premium desde la salida hasta la llegada”, señaló Laster. “Cada vino debe complementar nuestro programa gastronómico, atraer a una amplia variedad de gustos y ofrecer una experiencia consistentemente agradable en el aire”.
El resultado es una selección cuidadosamente equilibrada, creada específicamente para Delta One.




