¿Y si la diferencia de un hotel estuviera en dormir increíble, disfrutar de espacios con personalidad y sentirse cómodo desde que uno cruza la puerta? Esa es la filosofía de OLÁ Hotel, la marca chilena que prepara la llegada de OLÁ Costanera, su segundo hotel en Santiago.

Ubicado en avenida Andrés Bello, en la esquina con La Concepción, el nuevo hotel abrirá sus puertas a comienzos de 2028 con una propuesta que combina diseño contemporáneo, funcionalidad y una atmósfera acogedora. Tendrá 231 habitaciones, gimnasio, piscina y un bar con desayunador y una amplia terraza en el tercer piso, desde donde se podrá disfrutar de una vista panorámica de la ciudad. ¿Un imperdible? Sus amaneceres sobre Santiago.

Diseño con personalidad y una bienvenida cercana

En OLÁ, el diseño no busca impresionar con excesos, sino crear ambientes donde uno se sienta bien. La decoración, los materiales, la iluminación y los detalles contribuyen a una estética contemporánea, con identidad propia y una calidez que invita a relajarse. La idea es que los espacios sean atractivos, pero también cómodos y funcionales; lugares donde dé gusto quedarse un rato más.

Esa sensación se complementa con una atención amable y cercana, que busca hacer que cada huésped se sienta bienvenido sin formalidades innecesarias. Más que una experiencia distante, OLÁ apuesta por una hospitalidad espontánea, donde el servicio está presente cuando se necesita y la estadía fluye con naturalidad.

“Para nosotros, el lujo contemporáneo tiene menos que ver con la ostentación y mucho más con priorizar la calidad de la experiencia”, explica Cristóbal Dib, gerente general de OLÁ Hotel. La propuesta combina diseño, tecnología y funcionalidad con un servicio ágil y cercano, poniendo atención en esos detalles que hacen la diferencia.

Un refugio en medio de la ciudad

La ubicación también es parte de la experiencia. Providencia permite combinar reuniones de trabajo con gastronomía, compras, cultura y paseos urbanos, sin necesidad de desplazarse grandes distancias. Pero, al regresar al hotel, la idea es cambiar el ritmo: que la ciudad siga estando cerca, mientras el huésped encuentra un espacio tranquilo para desconectarse.

El descanso ocupa un lugar central en esa propuesta. Habitaciones con iluminación pensada para distintos momentos del día, camas confortables, cortinas blackout y aislamiento acústico buscan convertir el dormitorio en mucho más que un lugar donde pasar la noche. A esto se suman servicios como wifi y estacionamiento privado gratuitos, pensados para hacer más sencilla la estadía.

Una colección de hoteles con personalidad

OLÁ Costanera seguirá el espíritu de OLÁ Providencia, pero tendrá su propia identidad y un diseño conectado con el barrio. Ambos establecimientos operarán bajo Tapestry Collection by Hilton, una colección que reúne hoteles con personalidad propia y estándares internacionales.

Con este nuevo proyecto, la marca busca seguir creciendo de manera selectiva, apostando por ubicaciones urbanas donde su propuesta tenga sentido. Más que replicar hoteles idénticos, la idea es construir una colección con un mismo sello: diseño con carácter, buen descanso y una hospitalidad cálida, relajada y cercana.

Porque, al final, hay algo que hace la diferencia cuando uno viaja: encontrar un lugar donde todo funcione, los espacios inviten a quedarse y las personas te reciban con una sonrisa. Un lugar donde, aunque estés lejos de casa, te sientas un poco como en ella.